Cómo imprimir tus carátulas digitales en una copistería (y que queden de taller)
Todo lo que hay que saber antes de bajar a la copistería con tu carátula digital: formato de hoja, gramaje, laminado, corte y pliegue del lomo.

La carátula digital es la pieza más barata del catálogo y también la que más se estropea por el camino. No en nuestro taller, sino en el mostrador de la copistería, cuando alguien pulsa «ajustar a página» con toda la buena intención del mundo y la portada sale cuatro milímetros más pequeña. Esta guía es lo que le contaríamos a un amigo antes de que baje a imprimir.
Qué tienes que llevar
El archivo que descargas ya viene preparado: arte a 300 ppp, 3 mm de sangre por cada lado y guías de corte. No lo abras en un editor para «retocarlo», no lo exportes a JPG y no lo mandes por una aplicación de mensajería que comprima las imágenes. Llévalo tal cual, en PDF, en un USB o descargado en el móvil.
Si en la copistería te piden enviarlo por correo, adjúntalo como archivo y no como imagen pegada en el cuerpo del mensaje. Parece un detalle menor, pero es la forma más habitual de perder resolución sin darse cuenta.
El tamaño de hoja que de verdad necesitas
Aquí es donde más gente se equivoca, porque la cuenta parece que cuadra y no cuadra. Estas son las medidas de la carátula desplegada que usamos (las tienes todas en la guía de formatos y medidas), sumando la sangre:
| Formato | Carátula + sangre | Hoja que pedir |
|---|---|---|
| Nintendo Switch | 228 × 171 mm | A4 (297 × 210), sobra margen |
| Steam / PC (caja DVD) | 189 × 279 mm | A4 en vertical, justo pero cabe |
| PS4 / PS5 y Xbox | 153 × 421 mm | SRA3 (450 × 320); en A3 se pierde 1 mm |
El caso de PlayStation y Xbox merece una explicación: la carátula mide 415 mm de largo y el A3 tiene 420. Con los 3 mm de sangre a cada lado llegas a 421, y además casi ninguna impresora imprime hasta el borde del papel. Si la imprimes en A3, uno de los extremos se queda sin sangre y al cortar aparece un filo blanco. La mayoría de copisterías con impresión digital tienen SRA3, que es un poco más grande, precisamente para trabajos así. Pregúntalo por ese nombre.
Qué papel pedir
Pide estucado de 300 a 350 gramos. Por debajo de 250 g la carátula se ondula dentro de la funda de plástico en cuanto cambia la humedad de la habitación, y ese abombado no tiene arreglo. Por encima de 350 g muchas impresoras de oficina no tragan el papel o lo marcan con los rodillos.
Entre mate y brillo, casi siempre mate. La funda de plástico de la caja ya añade reflejos, y un papel brillante detrás multiplica el efecto: bajo una lámpara del salón, el lomo se convierte en un espejo y no se lee el título. El brillo solo compensa en artes muy oscuros y saturados que vayan a estar en una vitrina con luz indirecta.
Si ofrecen laminado mate, dilo que sí. Protege la tinta de los dedos, evita que el lomo se desgaste al sacar y meter la caja de la balda y le da ese tacto que distingue una carátula de colección de una hoja impresa. Es la diferencia más visible por menos dinero.
La frase para el mostrador
Si no quieres explicar nada, lleva esto apuntado:
«Una copia en color, a tamaño real y sin escalar, en estucado mate de 350 gramos, hoja SRA3 (o A4), con laminado mate si tenéis. Lo corto yo.»
Lo de «lo corto yo» evita que lo pasen por la guillotina a ojo sin mirar las guías. Si la copistería tiene buena guillotina y te lo quieren cortar ellos, enséñales las marcas de corte y déjales hacer: una guillotina bien usada corta mejor que cualquier cúter.
Los tres errores que arruinan una carátula
1. Imprimir escalado
El diálogo de impresión de muchos programas tiene activado por defecto «ajustar a página» o «reducir al área imprimible». El resultado sale proporcionado y bonito, pero entre un 3 y un 6 % más pequeño. En la caja se nota enseguida: la carátula baila y el lomo no queda centrado. Comprueba con una regla la medida de la portada antes de salir de la tienda.
2. Cortar por la sangre en lugar de por la guía
La sangre existe para que, si el corte se desvía un milímetro, no aparezca un filo blanco. Si cortas por fuera de las guías, la carátula queda grande y se arruga al meterla. Corta siempre por las marcas, no por donde termina el color.
3. Doblar el lomo sin marcarlo
Un estucado grueso con laminado no se dobla limpio por sí solo: la tinta del pliegue se agrieta y deja una línea blanca justo en el lomo, que es lo que se ve en la balda. Antes de doblar, pasa una punta roma por la línea del pliegue apoyándote en la regla (el lado sin filo de un cúter cerrado, o un bolígrafo sin tinta). En imprenta a eso se le llama hendido, y hay copisterías que lo hacen a máquina si se lo pides.
Cortar en casa sin que se note
- Trabaja sobre una base de corte o, en su defecto, un cartón grueso. Nunca sobre cristal.
- Regla metálica y cúter con hoja nueva. La hoja gastada no corta el laminado: lo arrastra.
- Dos o tres pasadas suaves en vez de una con fuerza. La regla se mueve menos.
- Primero los cortes largos, después los cortos, y deja las esquinas para el final.
Las tijeras se notan siempre. Un corte ligeramente ondulado pasa desapercibido en una hoja suelta, pero en una fila de doce cajas alineadas es lo primero que ve cualquiera.
Cuándo no merece la pena imprimirla tú
Si solo quieres una carátula y la copistería de tu barrio no tiene estucado grueso ni laminado, lo más probable es que acabes pagando dos intentos. En ese caso, la carátula impresa sale del taller cortada, laminada y con el lomo hendido, lista para meter en la caja. También si el juego es de PlayStation o Xbox y no encuentras quien imprima en SRA3: no hay forma limpia de sacar ese formato en A3.
Y si lo que buscas es que toda la balda tenga el mismo aspecto, piensa antes en los packs de lomos: es el cambio que más se nota por menos dinero, y no hace falta cortar nada.